LA
REPRODUCCIÓN
La
primera base sobre la que se asienta la Crianza es el conocimiento de los
mecanismos para la reproducción de nuestros animales. No es conveniente
tener la osadía de “lanzarse” a la cría, sin antes saber
cómo deben desarrollarse todas las etapas y cuáles son todas
las características de la anatomía de los aparatos reproductores
masculino y femenino, de su etología y comportamiento sexual, del
proceso de fecundación, del engendramiento, de la gestación
y del parto, así como de los cuidados que requieren los recién
nacidos, de su destete, vacunaciones, alimentación, etc., etc.
Sin
pretender desarrollar exhaustivamente este tema –que, por otra parte, tratado
con detenimiento, ocuparía todo un libro- trataremos de resumir
la actividad reproductora en unos simples cuadros sinópticos.
DIFERENCIACION
SEXUAL
Ya
es reconocible en estado embrionario, sobre los 30 días de gestación.
En
otro sentido, los caracteres secundarios derivados del sexo son ostensiblemente
diferenciados. Hay un claro dimorfismo sexual en talla, complexión,
pelaje, volumen craneal, e incluso en la expresión. También
existen claros rasgos psicológicos diferenciadores.
La
pubertad o período de maduración sexual sobreviene en torno
a los 6-9 meses normalmente, con mayor precocidad en la hembra. |
ACTIVIDAD
SEXUAL
MACHO
Permanente. Producción de testosterona constante. Instinto genésico
o de reproducción activo en todo momento desde la pubertad.
HEMBRA
Ajustada a ciclos periódicos (celos). Producción de estrógenos
y de progesterona sólo en la fase de celo. (Ver cuadro sobre el
celo) |
CARACTERISTICAS
DEL APARATO REPRODUCTOR
MACHO
Ausencia de vesículas seminales. Pene armado por un hueso –hueso
penniano- y con un ensanchamiento en la base, el bulbo o nudo. Al nacer,
aparente carencia de testículos, que no descienden a la bolsa escrotal
hasta los 2 meses o puede que hasta los 4 ó 5 meses.
HEMBRA
Cuerpo del útero muy corto en relación con la largura de
los cuernos uterinos. (Por ello los embriones se desarrollan en los cuernos).
Ausencia de un himen o virgo propiamente dicho. Vagina larga y musculosa
con un anillo vestibular entre ella y la vulva. |
APARATO
REPRODUCTOR FEMENINO |
|
APARATO
REPRODUCTOR MASCULINO |
ACTO
SEXUAL
El
macho monta a la hembra e inicia movimientos de pelvis. Mediada la erección
de su miembro la penetra, empujando hasta que el bulbo atraviesa el anillo
vestibular, impidiendo su retroceso o salida hacia atrás. Se produce
así el "anudamiento", imposible de separar. La duración del
anudamiento es variable, entre los 15 minutos y algo más de una
hora. |
1.
El
macho se acerca a la
perra
y huele y lame sus genitales.
|
2.
La hembra, si está receptiva, responde alzando y ladeando la cola,
y elevando su vulva. |
3
.El
perro "monta" a la hembra, asiéndola con las patas delanteras e
iniciando movimientos de su pelvis para penetrarla con su pene. |
4.
Una
vez que la ha penetrado, el macho se baja del lomo de la perra y levanta
una de sus patas traseras por encima de ella, para "darse la vuelta" y
quedar así "aculados", en posición de "nalga contra nalga" |
5.
En esa posición, ya "trabados" por la erección del bulbo
penniano detrás del anillo vestibular vaginal, comienza la eyaculación
del semen. La postura es importante porque los órganos sensitivos
del pene se hallan en la parte inferior, y es así como más
se estimula la eyaculación. |
6.
Permanecerán unidos de esta manera durante un tiempo variable entre
los 15 minutos y algo más de una hora. Es imposible separarlos en
este tiempo sin producir graves lesiones.Conviene vigilar que no se hagan
daño si intentaran separarse, pero tampoco hay que impedir
totalmente su movimiento. |
FECUNDACIÓN
La
eyaculación del macho libera entre 150 y 200 millones de espermatozoides,
mientras que los ovarios de la hembra no producen más allá
de 20 óvulos. La enorme proporción está dirigida a
asegurar la fecundación de la mayor parte de los óvulos que
se encuentren totalmente maduros (que no serán todos). Ésta
se produce cuando un espermatozoide logra atravesar la pared de un óvulo,
que inmediatamente segrega una sustancia repulsiva para los demás
espermatozoides. Después se origina la fusión de los núcleos
de ambos gametos, aportando cada uno la mitad de los cromosomas homólogos,
que en el caso del perro es de 79 / 2 = 38, con lo que el zigoto ó
la célula hija tendrá también 79 cromosomas. Los óvulos
son fecundables durante dos días, y los espermatozoides están
activos en el interior del útero durante cinco-siete días. |
CELO
DE LA HEMBRA
Se
distinguen cinco fases: |
| ANESTRO |
Período
inter-celos o de reposo sexual. Dura normalmente 6 meses, aunque hay casos
de 4 meses y también de 7 u 8 meses. |
| PROESTRO |
Pre-celo.
La perra “mancha” color sanguinolento oscuro. No está receptiva
y rechaza al macho. Hay producción de estrógenos. Dura entre
8 y 15 días, aunque pueden haber “celos relámpago”, de sólo
2 ó 3 días, o “celos prolongados”, de más de 20 días,
así como “celos silentes”, en los cuales la perra no llega a "sangrar". |
| ESTRO |
Celo
propiamente dicho. Deja de manchar o mancha poco y con color más
claro, rosado o crema. Aparta el rabo (reflejo de Liebenberger) al tocar
la vulva o al acercarse un macho. Producción máxima del estrógeno
luteinizante –o luteína (LH)- que produce descarga de óvulos
y su maduración. Busca al macho. Momento óptimo para la cubrición:
entre el 10º y el 14º día desde el comienzo del proestro.
(Véase métodos de determinación). El estro es el período
fértil y viene a durar unos 7 días. |
METAESTRO
O
POST-ESTRO |
Es
en realidad un brevísimo período, que dura no más
de cuatro o cinco días después del estro. Se corresponde
con la fase de afianzamiento o mantenimiento del posible embarazo. La hormona
dominante entonces es la progesterona. |
| DIESTRO |
Corresponde
al teórico período de gravidez o gestación. Y decimos
“teórico” con toda la intención, pues la perra, haya resultado
preñada o no, atraviesa las mismas condiciones bioquímicas
a lo largo de él, presentando los mismos niveles de hormonas, tanto
si está, como si no está realmente embarazada, razón
por la cual el “test del embarazo” es imposible de efectuar en las perras,
y por la que también se pueden explicar los fenómenos de
“embarazo psicológico” que a veces se dan. La duración de
este período es de 58 a 63 días desde la monta, con un promedio
de 60 días. |
| METODOS
DE DETERMINACION DE LA FASE DEL CELO |
CITOLOGIA
O FROTIS VAGINAL
Una
“citología” consiste fundamentalmente en la toma de una muestra
del epitelio vaginal profundo, mediante un hisopo o bastoncillo que se
introduce por la vulva. Resulta ser algo no sólo absolutamente indoloro
y carente de todo peligro, sino que pasa prácticamente inadvertido
por la perra, además de ser muy rápido de ejecución.
La muestra de epitelio se analiza en el microscopio para estudiar el tipo
de células que aparecen, pues los tipos de ellas que estén
presentes indican, de forma bastante precisa, la fase del celo en la que
se encuentra la perra. Así, con niveles de estrógenos bajos,
durante la primera fase del proestro, predominan las células inmaduras
–parabasales e intermedias- que se caracterizan por su pequeño tamaño,
por tener bordes redondeados y un grueso núcleo. Cuando aumenta
el nivel de estrógenos, a medida que avanza el proestro, las células
maduran y aumenta el número de ellas queratinizadas o cornificadas;
éstas tienen mayor tamaño, bordes angulosos y núcleo
pequeño. Al hacerse preponderantemente mayor su número (por
encima del 80%) llega el momento de máxima concentración
de los estrógenos. Pero ésto no significa que sea el momento
óptimo para cubrir, pues para determinarlo siempre sería
necesaria una información adicional sobre el nivel de progesterona,
aunque sí indica ya un a cercanía al período fértil.
También es un indicio el descenso de eritrocitos, que antes abundarían,
mientras la perra “manchaba”, y el propio estado macroscópico de
la vulva, a simple vista mucho más dilatada. |
PRUEBA
DE PROGESTERONA
Más
precisa aún es la “prueba de progesterona” o análisis de
la curva de LH, aunque es menos fácil de llevar a cabo. Consiste
en una toma de muestra de sangre desde el principio del proestro todos
los días, analizando la concentración de LH que exista. Con
los datos obtenidos se irá construyendo un gráfico para seguir
la evolución de tal proporción de día en día;
cuando aparezca el “pico” de máxima concentración, que desciende
a la siguiente jornada, sabremos que se ha producido con toda certeza la
descarga de la hormona luteínica, y por lo tanto de los óvulos,
por lo que el momento idóneo para la cubrición se producirá
entre las 24 y 48 horas siguientes con toda exactitud, cuando los estrógenos
dejen ya paso a la progesterona u hormona del embarazo y los óvulos
estén maduros. |
LA
GESTACION
El zigoto puede decirse que es la célula germinal que vá
a dar lugar, tras una serie de transformaciones y divisiones, al nuevo
ser. Así, a los cuatro días de haberse formado, se dividirá
en dos; veinticuatro horas más tarde ya se habrá dividido
en cuatro células; al cabo de un día más, ya serán
ocho las células presentes, y el fraccionamiento continuará
hasta convertirse en un amasijo celular de aspecto de mora (fase de mórula),
que abandona su primer estado de flotación en el cuerno uterino
para anclarse definitivamente a sus paredes. Más tarde, se origina
una cavidad en el centro de la mórula y las células se reparten
por la superficie, formando lo que se llama la blástula, que ya
puede considerarse como el primer esbozo del embrión; ésto
ocurre alrededor de los 15 días desde la fecundación. A los
18-20 días quedarán formadas las placentas, elementos en
los que se desarrollarán los intercambios necesarios entre la madre
y los hijos para la nutrición, respiración e inmunización
de éstos. Después se producirá una invaginación
de una parte de las paredes del blastocito, formándose una especie
de saco de doble pared, la gástrula; la pared exterior es el ectodermo
y la interior el endodermo. Por último, el endodermo se multiplica
rápidamente en algunas zonas, originando el mesodermo, primero como
dos cavidades internas, que después se unen para formar el llamado
celoma o cavidad general del cuerpo. De estas tres hojas blastodérmicas
(ecto, meso y endodermo) se derivan todos los aparatos del organismo. El
ectodermo formará el tejido nervioso y los sentidos, el mesodermo
dará lugar al esqueleto, los músculos y las glándulas,
y el endodermo formará el aparato digestivo.
En
la perra no tendremos forma alguna de saber su estado, grávido o
no, hasta los 20-25 días. Ya hemos indicado que sus niveles hormonales
son idénticos tanto si está preñada como si no, por
lo que no es posible ninguna prueba analítica que revele si ha quedado
embarazada. Algunas veces, las perras, que durante el celo suelen perder
bastante pelo, quizá como un medio natural preparativo para el parto,
sufren una transformación tras la monta: su pelo se vuelve denso
y brillante tras esa muda que tuvieron durante el celo, incluso ganan en
color y su aspecto es pletórico; algunos criadores hemos constatado
que ése puede ser un claro signo de embarazo, pero lógicamente
no podemos establecer una base científica para explicar tal fenómeno.
Pero
a los 20-25 días ya sí que es posible la palpación
en su abdomen de los pequeños embriones y se observará un
ligero abultamiento en los flancos, así como un cierto cambio de
comportamiento en la hembra, que diríamos que “se cuida” más,
no realizando ejercicios muy violentos, apartándose de las demás
perras y permaneciendo más tiempo echada, y también buscará
más nuestra compañía y nuestras caricias.
Más
evidente será la hinchazón de los lados del abdomen sobre
los 30-35 días, sin llegar a ser apreciable totalmente aún
la “barriga”. La palpación de los fetos será también
más factible ahora, cuando ya habrán adquirido el tamaño
aproximado de un huevo de gallina y formarán un “rosario” a lo largo
de los cuernos uterinos.
Desde
los 40-45 días las mamas de la madre comienzan a hincharse; el crecimiento
de los fetos se acelera considerablemente; estarán ya formados la
mayor parte de los órganos, y la exploración ecográfica
permitirá contrastar definitivamente la preñez, e incluso
el número de cachorros, contando el número de pequeños
corazones que ya laten.
Pasados
los 50 días, la preñez será manifiesta y las mamas
puede que empiecen a destilar leche; también se notarán los
movimientos de los fetos en el abdomen de la madre. Los cachorros se habrán
calcificado, teniendo ya formado el esqueleto, y será posible hacer
una radiografía que nos mostrará el número de ellos
y su colocación dentro de los cuernos uterinos, aspectos fundamentales
que deberíamos conocer para abordar el parto sin dudas más
tarde.
A
partir de los 56-57 días, los cachorros estarán ya perfectamente
formados y dispuestos para emprender su nueva vida y salir al mundo exterior.
El parto se puede producir desde entonces en cualquier momento. |
EL
PARTO
Ya hemos dicho anteriormente que el parto sobreviene normalmente entre
el día 58 y el 63 desde el momento de la cubrición. Conviene,
por lo tanto, que, a partir del 57º día, estemos pendientes
del estado de la perra y sobre todo de su temperatura corporal.
Los
últimos días la hembra preñada se encuentra pesada,
camina con alguna dificultad, orina abundantemente, jadea al menor esfuerzo
y, consciente de lo que se le avecina, parece buscar rincones donde alumbrar
a su prole; se muestra algo inquieta y escarba el suelo con frecuencia.
A todos estos síntomas puede unirse a veces una falta de apetito,
que se hará segura en el mismo día del parto.
Pero
si hay algo verdaderamente útil para saber cuando se aproxima el
momento de parir, es la temperatura corporal de la perra. La temperatura
normal en los perros adultos es de 38,5ºC o algo más. En la
hembra grávida esta temperatura se mantiene durante todo el embarazo,
hasta dos o tres días antes del parto. Entonces comienzan a haber
alteraciones; se observará que la temperatura desciende por debajo
de los 38ºC, primordialmente por la noche, llegando hasta los 37,6ºC,
y al cabo de unas horas ascenderá por encima de los 38ºC otra
vez. En los momentos en los que más desciende la temperatura la
perra presentará una respiración agitada. El signo inequívoco
de que el parto ya es inminente es el descenso de la temperatura por debajo
de los 37,5ºC, lo que podríamos llamar “temperatura umbral
del parto”. Nunca antes habrá llegado a descender tanto (a veces
incluso por debajo de los 37ºC), y el estado de agitación que
había sufrido en noches anteriores se acentuará.
La
forma más certera, por lo tanto, de saber cuándo ha llegado
el momento, es la toma periódica de la temperatura rectal. Mientras
ésta se mantenga por encima de los 37,5ºC estaremos en
el preámbulo del parto; cuando descienda por debajo de los 37,5ºC
la perra estará a punto de parir, sólo será cuestión
de pocas horas. (Si se mantuviera esta temperatura durante 24 horas sin
que se llegue a producir el alumbramiento, es casi seguro que estaremos
ante un parto distócico, es decir, un “mal parto”, un parto con
problemas). La hembra además no habrá hecho su última
comida, y puede que se presente algún vómito de líquidos
conteniendo bilis horas antes de parir.
Según
se aproxima más el momento del parto, la respiración de la
madre se hará mucho más agitada, con un jadeo intenso, profundo
y muy rápido; se empezarán a observar ligeras contracciones
de su abdomen, que se irán haciendo cada vez más frecuentes,
enérgicas y duraderas, y la vulva estará muy dilatada y algo
desprendida, como “colgante” hacia abajo. Estará a punto de dar
a luz.
En
el momento de expulsar uno de los primeros cachorros casi siempre adoptará
la posición típica de defecar, pues la dilatación
aún no es completa y le cuesta hacerlo salir al exterior. Después,
en los siguientes, y cuando ya está bien dilatada, es posible que
empuje sólo echada sobre un costado, sin levantarse.
Las
contracciones serán muy intensas. En los últimos instantes,
cuando la cabeza del cachorro (si es que viene colocado en esa posición)
o la parte posterior (si viniese colocado a la inversa) alcanza el anillo
vestibular de la vagina, el propio movimiento del cachorro provoca las
más profundas y fuertes contracciones, que ayudan a que pueda traspasar
ese anillo.
Los
cachorros están rodeados por la placenta materna, que en sus extremos
presenta un acúmulo de sangre, formando los llamados hematomas marginales;
la presencia de un pigmento conocido como biliverdina hace que tengan un
color verde oscuro, y por esta razón no es raro que la perra en
el momento del parto tenga algún derrame de líquidos de este
color. Por debajo de la placenta, que es como un cinturón que abraza
al feto, éste se encuentra totalmente rodeado por el amnios,
al cual sólo atraviesa el cordón umbilical que le une a la
placenta; esta membrana forma un saco alrededor del feto, el saco amniótico,
que está relleno de un líquido, el líquido amniótico,
en el cual “flota”. Cuando éste llega, como decíamos, al
estrechamiento del anillo vestibular, el amnios se rompe, dejando salir
el líquido amniótico al exterior; es lo que se conoce vulgarmente
como la “rotura de aguas”, que lógicamente, en el caso de la perra,
se produce tantas veces como cachorros vayan a nacer, precediendo al inminente
momento en que van a ser expulsados al exterior. Por último hay
otra capa envolvente, la membrana alantoica, una fina piel dentro de la
cual nace el cachorro, y que la madre, tras ingerir la placenta, romperá
por sí misma para que salga al exterior y empiece a respirar el
aire.
Una
vez fuera, la madre se comerá primero la placenta y cortará
el cordón umbilical, luego romperá la membrana alantoica
y sacará al cachorro, totalmente húmedo, de su envoltura;
comenzará a lamerlo enérgicamente para activar sus pulmones
y que empiece a respirar, a la par que lo seca absorbiendo su humedad con
los repetidos pases de su lengua.

Después
la perra se echará sobre un costado, permitiendo que el cachorro
mame y tome el llamado calostro, cargado de sustancias inmunológicas;
seguirá lamiéndolo constantemente, haciéndolo rodar
sobre el suelo de la paridera, para estimular su respiración y su
tonicidad muscular, y también sobre el abdomen y los genitales para
provocar su micción y su defecación, pues el cachorro no
será capaz de excretar por sí mismo hasta pasados unos cuantos
días.
Así
permanecerá, ya más tranquila, hasta la nueva presentación
de otro cachorro a las puertas de su vulva, lo cual puede ocurrir en sólo
unos minutos, o bien dilatarse hasta una hora o mucho más tiempo..
Esta demora entre el nacimiento de un cachorro y el siguiente, en principio,
no debe alarmarnos, siempre que no existan contracciones (lo que
podría indicar una mala presentación, tamaño excesivo
del feto, etc.) y siempre que no se haya producido la rotura de aguas del
cachorro siguiente (en cuyo caso correría peligro la vida de éste).
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