Disponer
de una línea de reproductoras constituye la auténtica base
sobre la que cimentar un afijo. Cuando se llega a consolidar una "línea
materna", puede decirse que se tiene el punto de partida para poder ir
avanzando en la cría.
Las madres
son determinantes en cuanto a la tipicidad, la fortaleza física
y el carácter de los cachorros. Cuando se tiene la suerte de dar
con una hembra capaz de transmitir a sus hijos (y sobre todo a sus hijas)
estas cualidades imprescindibles, no se debe nunca abandonar su "línea",
garante de buenos resultados, e ir perfeccionando los aspectos "técnicos"
de la estructura y del movimiento ya sólo es cuestión de
tiempo y de elegir adecuadamente los cruzamientos.
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