La
diferenciación sexual en el pastor alemán es, y debe ser,
bien marcada.
El
MACHO, ya desde bien cachorro, denotará su virilidad, con una apariencia
fuerte, vigorosa, corpulenta y con marcados rasgos masculinos, y se mostrará
dominante, posesivo y seguro de sí, pleno de vitalidad y energía,
y algo "pendenciero" en sus juegos con sus hermanos de camada.
Por
regla general, el desarrollo del macho es un poco más lento que
el de las hembras, mostrándose en los primeros meses de vida algo
más "suelto" y menos firme que las hembras de su camada u otras
de igual edad, acentuándose también su diferenciación
morfológica de aquéllas.
El macho de pastor alemán adulto es notablemente más grande
que las hembras y más corpulento, con pelaje más abundante
(sobre todo en ciertas zonas como el cuello) y su color suele ser también
más intenso. Resulta, por ello, más "espectacular" en su
apariencia, más imponente y, a veces, más atractivo desde
el punto de vista estético.
En
cuanto al carácter, al margen de sus particulares inclinaciones
innatas, y de su educación y formación, el macho suele ser
más dominante y menos sumiso que la hembra, menos "reflexivo" y
más "imprudente", posiblemente más "tozudo" y algo más
conflictivo a la hora de hacerlo convivir con otros congéneres,
sobre todo si son machos también, y con el tiempo suelen ser menos
"apegados" al dueño de lo que siempre son las hembras .
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