|
CONOZCA
AL PERRO DE PASTOR ALEMÁN
|
Si
Vd. no ha tenido contacto antes con esta raza canina y no conoce sus peculiaridades,
SEPA QUE:
El
pastor alemán es un perro de talla media (55-60 cm. de altura
para las hembras y 60-65 cm. para los machos).
No existen otras denominaciones para la raza, ni tampoco variedades; solamente
existen el "pastor alemán de pelo corto" y el "pastor
alemán de pelo largo".(Ver aquí acerca del pastor alemán de pelo largo)
Es un perro "de utilidad", en el sentido de que se le puede
adiestrar fácilmente para llevar a cabo una determinada tarea.
Originariamente era un perro dedicado al pastoreo, pero pronto se descubrieron
sus grandes dotes para la guarda, defensa, rastreo y otros cometidos
que desempeña a la perfección, conservando cierto instinto
atávico de perro pastor.
En contra de lo que a veces se puede suponer, no es un perro "hiperactivo".
No necesita de grandes espacios para vivir, ya que siempre adecúa
su actividad a la del dueño, de forma que para que haga ejercicio
hay que sacarlo a pasear o jugar con él.
Es extremadamente inteligente, y aprende muy pronto lo que se le
quiera enseñar.
Su temperamento es franco y noble. Conserva siempre el equilibrio
y muestra seguridad en sí mismo.Tolera bien a otros animales
domésticos si se introducen en su vida con el debido tacto.
Tiene una especial "complicidad" con los niños, siendo siempre
uno de sus mejores compañeros de juego.
Es el más fiel y leal de los perros hacia sus amos, dando
de sí mismo todo lo que de él requiera el dueño.
No es un perro que necesite excesivos cuidados de adulto, y por tanto es
muy económico mantenerlo.
La estructura anatómica del pastor alemán se corresponde
con la de un perro trotador de alta resistencia.
Psicológicamente, es un perro estable y equilibrado. Bien criado
y educado, su carácter no tiene fisuras.
Afectivamente, es un perro muy dependiente del amo. un animal deseoso
de compartir cada momento del día con el dueño.
No tiene mayor tendencia que cualquier otro ser vivo o cualquier otra raza
canina a las enfermedades. Al contrario, de adulto es uno de los perros
más "duros" que existen.
No necesita un ejercico exagerado. Le bastaría con dos horas
diarias de paseo
No necesita cuidados especiales, ni peluquerías, ni cortes de
uñas, ni cortes de orejas ni rabo, ni alimentos complementarios.
El perro se muestra siempre tal y como es, y tiene una gran rusticidad.
Con 2 ó 3 baños al año es suficiente para mantenerlo
limpio, siempre que se le cepille con frecuencia, dos o tres veces
a la semana.
Procrea con facilidad y las hembras suelen ser muy buenas madres. La
media de cachorros por camada es de 4 a 8.
Su instinto de guarda y defensa es innato. No necesita de adiestramiento
previo, aunque es imprescindible socializarlo bien desde cachorro. |
| ¿Cómo
debe ser educado y adiestrado desde cachorro?
Dicho en sólo tres
palabras: “siempre con coherencia”. El perro nunca entenderá
que un día se le permita una cosa y al día siguiente se le
prohiba, o viceversa.
En cuanto al método
a emplear, las claves son, también en dos palabras: “Juego
y paciencia”.
Mediante el juego se obtiene
toda su atención, después hay que hacerle “comprender” lo
que pretendemos de él (con mucha paciencia); cuando lo logremos,
el juego otra vez será su mejor recompensa. Nunca hay que pegarle;
el simple cambio de tono de nuestra voz es suficiente “castigo” para él,
y sólo lo emplearemos cuando estemos seguros de que ha aprendido
bien lo que queremos y no responda a nuestra orden, nunca mientras está
aprendiendo.
Para el adiestramiento no
hace falta nada más que tener un poco de “psicología canina”,
poseer la sensibilidad suficiente como para entender la manera de “pensar”
del perro, y éso se consigue a base de “estar mucho con él”.
Un recurso muy práctico
para la enseñanza es descubrir un juguete que le “entusiasme”. No
se le dejará nunca a su libre disposición, sino que será
nuestra “herramienta” para adiestrarle, utilizándolo sólo
para ese momento; será el “señuelo” para captar su atención
y su “recompensa” por hacer bien las cosas.
|
Instinto
de guarda
Ya
hemos hablado antes de su “actividad dependiente”, pero por ello no quiere
decir que, en los largos momentos de reposo que pueda tener a nuestro lado
o al permanecer sólo durante nuestra ausencia de casa, se mantenga
“fuera de servicio”.
Su
instinto de guarda es innato, no hay que enseñárselo, y permanece
siempre atento con su fino olfato y oído a cualquier intrusión
en “su” territorio, que es justamente el nuestro también.
Ante
los extraños el P.A. permanece atento. Tiene un instinto natural
de guarda y de defensa, pero para que éste sea adecuadamente canalizado
es imprescindible que antes lo hayamos sociabilizado convenientemente.
La creencia de que un perro con poco contacto con las personas defiende
mejor es totalmente errónea; un perro así es en realidad
un animal inseguro de sí mismo, no “defiende”, sino que “se defiende
de su propio miedo”, y por eso es muy poco fiable para esa tarea. Si al
cachorro le sometemos a un intenso período de socialización,
en el que conozca a las personas y adquiera experiencia de diversas situaciones,
estaremos haciendo de él un futuro perro “seguro de sí mismo”,
capaz de diferenciar las situaciones normales de las que requieran el concurso
de su instinto de defensa; así sí será efectivo para
esa labor. |
¿Cuál
es el mejor hogar para un Pastor Alemán?
El
mejor hogar para el P.A. es aquel donde se le aprecie y se le quiera como
tal. No tiene mayor necesidad.
La
persona que se plantee tener un P.A. debe cerciorarse antes de que les
“comprende”. Es un perro que necesita “convivir” con su dueño
; manteniéndolo al margen de nosotros termina por desequilibrarse.
Es necesario compartir con él al menos dos horas al día (de
cachorro muchas más); si no se tiene esa disposición, es
mejor no adquirir un P.A.
Por
otra parte, es también un perro que necesita “contacto físico”
con nosotros; necesita demostrarnos su afecto con lametones y con juegos
“de tú a tú”, en los que no falte ese acercamiento corporal.
Impedirle estas cosas es también “romperle su esquema” de relación
con nosotros |
| Perfil
del dueño
El
P.A. es de temperamento franco y noble, sano, abierto, tolerante y leal
sin parangón. Para que se llegue a dar la auténtica “complicidad
perro-amo”, sería recomendable que el dueño comparta alguna
de sus cualidades, al menos en su trato directo con él.
No
es recomendable para las personas antropocéntricas, que lo consideren
sólo como una simple "bestia", ni para las que, en el extremo opuesto,
lintentan asimilar su conducta a la del propio ser humano.
Tampoco
es recomendable para los excesivamente escrupulosos a su contacto, ni sobre
todo para los impacientes, variables, inestables e inconstantes en su carácter.
|
|
El
P.A. no surgió espontáneamente, sino que es más una
raza “proyectada” por el hombre, por cuanto es el fruto de un serio y sólido
plan, concebido para “construir” un tipo concreto de perro que se deseaba
obtener. Para llegar a él se utilizaron otros tipos de perros de
pastor que existían en la Alemania de fines del siglo XIX, tratando
de extraer de cada una de esas variedades las mejores características
que poseían.
¿Qué
diferencia a un pastor alemán de pura raza?
En
primer lugar, es diferente en toda una serie de características
anatómicas, que lo hacen no sólo más “bonito”, sino
sobre todo más funcional, con una estructura perfectamente adecuada
para un animal trotador de alta resistencia. En segundo lugar, su carácter
está también seleccionado a través de generaciones
y generaciones para convertirlo en el más eficiente perro de
utilidad. Y en tercer término, es capaz de transmitir a su
descendencia estas características. Quizá sea ésta
la mayor diferencia entre el verdadero pastor alemán seleccionado
y los que no lo son; de éstos tendremos siempre la total incertidumbre
de lo que pueden llegar a procrear o transmitir a sus hijos.
Ahora
bien, también hay que “desmitificar” ésto de la “pura raza”.
Hay algunas personas que parecen creer que la cría sea una “cadena
de producción en serie”, como una “fábrica de tornillos”,
en la que salen todos exactamente iguales por el mero hecho de ser de raza.
Esto, desgraciada o quizás afortunadamente, no es así. Fijar
una apariencia, una estructura anatómica y unos rasgos externos
ya es complejo, pero a estas alturas de la selección es más
o menos fácil, pero fijar unos rasgos psicológicos encierra
mucha mayor dificultad. Dentro de una misma camada los cachorros presentan
un carácter distinto unos de otros; en este aspecto, como las personas,
todos los perros son distintos, cada perro es “un mundo” por sí
mismo, y no hay dos iguales. De todas formas, en el carácter de
un perro (también como en las personas) influye mucho más
la crianza que tenga, la formación y la educación que reciba
a lo largo de su vida, sus experiencias, etc., probablemente en más
del 90% de lo que pueda llegar a ser.
De
cualquier forma, el pastor alemán “vale para todo”. Es el perro
más versátil y adaptable que existe. Se le puede enseñar
casi cualquier cosa, y está dotado con cualidades suficientes para
desempeñar todo tipo de tareas. Es inteligente, vivo, atento, ágil,
equilibrado, resistente, con muy buen olfato, fiel como ninguno, con una
alta capacidad de resolución propia ante las diversas situaciones
en que se encuentre (es decir, que es capaz de distinguir bien las circunstancias
a las que se enfrenta y de “decidir” por sí mismo en consecuencia).
En fin, quizá el perro más “completo” que existe.
Carácter
y sexo
El
carácter difiere un tanto entre ambos sexos. Normalmente las hembras
suelen ser bastante más “apegadas” al dueño, y ésto
durante toda su vida, mientras que los machos con el tiempo se vuelven
un poco más “independientes”. La hembra también suele ser
menos “imprudente” que el macho, pero no menos valiente, y casi siempre
menos “conflictiva”. A veces la elección entre los dos sexos se
hace más por la “espectacularidad” de la apariencia del macho, y
no se considera ese magnífico temperamento que poseen las perras.
Resistencia
Esta
raza está capacitada para soportar cualquier tipo de inclemencia
ambiental y temperaturas extremas. Su pelo y subpelo le aíslan perfectamente
del exterior, del agua y de la nieve. Sólo hay que ver lo difícil
que es mojarle cuando se le baña. Eso sí, nos estamos refiriendo
al P.A. adulto; un cachorro es mucho más sensible y frágil.
El
calor también lo soportan sin problemas, pero parece molestarles
más que el frío.
De
todas formas, como a cualquier ser vivo, le gusta más la “comodidad”
que una vida “espartana”.
Cuidados
Sólo
necesita un cepillado, al menos 2 o 3 veces por semana, para mantenerlo
en perfecto estado y completamente limpio. Si se hace así, el lavado
sólo es necesario 2 o 3 veces al año o cuando se ensucie
demasiado de manera accidental. En el P.A. el baño muy frecuente
no es recomendable, pues elimina la grasa protectora de su pelaje, y champús
no neutros pueden provocarle alteraciones de la piel.
Bien
alimentado y bien cepillado, no necesita nada más para estar en
óptimas condiciones.
Actividad
El
P.A., en contra de lo que se suele pensar, no es un perro “hiperactivo”.
Más bien es un perro que, por su necesidad de contacto con el amo
y su dependencia de él, siempre adapta su actividad a la nuestra.
Si nosotros estamos en el sofá sentados durante horas, él
estará a nuestros pies echado sin moverse, prácticamente
como una “alfombra”, pero cuando nos vea entrar en acción e invitarlo
a pasear, derrochará energía.
El
P.A. es un perro “hecho para compartir” con nosotros la vida. Sólo
así parece estar cómodo. Si salimos a correr, nos seguirá
al trote infatigablemente; si nos echamos a dormir, disfrutará yaciendo
a nuestro lado y compartiendo con nosotros ese momento de descanso. Si
tenemos una casa con jardín y él está fuera, siempre
estará cerca de la puerta o de la ventana de la habitación
donde nosotros nos encontremos. Por eso, es indiferente que vivamos en
un piso o en un chalet con un amplísimo jardín; él
siempre estará intentando estar lo más cerca posible de nosotros,
y hará ejercicio únicamente cuando le acompañemos
a pasear o cuando juguemos con él.
Lo
ideal es sacarle al menos dos veces al día (de cachorro no menos
de tres o cuatro). Uno de los paseos diarios debería ser suficientemente
largo para que haga ejercicio y compartir con él un buen rato de
juego y convivencia.
¿Hay
enfermedades propias de la raza ?
De
adulto el P.A. es tremendamente “duro” y resistente, pero de cachorro es
muy vulnerable. Hasta por lo menos los 6 meses hay que extremar las precauciones
con él; está muy expuesto entonces a desarreglos gastrointestinales,
quizá por su tremendo afán de comerse cuanto encuentra, y
corre el riesgo de tener infecciones, accidentes, etc.
Enfermedades
“propias” de la raza, que algunos se empeñan en adjudicarle, no
hay ninguna. Lógicamente, sí padece muchas, “compartidas”
con los demás perros y con otros seres vivos. Puede ser el caso
de la displasia de cadera, que la cría poco selectiva extendió
entre todas las razas de medio y gran tamaño. Esta enfermedad degenerativa
de la articulación coxo-femoral (del “encaje” entre el fémur
y la cadera), más común entre los perros grandes que entre
los pequeños, tiene dos componentes, una hereditaria y otra de crianza
y correcto desarrollo músculo-esquelético. Para tratar de
controlarla, el SV, primero en esta iniciativa que luego se ha ido implantando
para otras razas, emprendió en 1.968 el control radiográfico
de la articulación en todos los P.A. tatuados a partir del año
de edad. Cuando se inició en el 68, había un 28% con displasia
media o grave, hoy la cifra es inferior al 5% (hablamos, claro, de P.A.
tatuados por un Club afiliado a la WUSV).
Reproducción
fácil
No
tienen normalmente ningún problema para reproducirse: Los machos
montan a las hembras sin dificultad y las pastoras alemanas suelen ser
siempre buenas madres. No tienen, salvo casos extraordinarios, ninguna
dificultad para parir a sus cachorros, y además los cuidan con todo
mimo y esmero. Sí que parece que las hembras heredan estas cualidades
de sus madres, por lo que una línea de buenas reproductoras es siempre
muy valiosa para el criador.
El
número medio de cachorros por camada es de 4 a 8.
|
|